viernes, 14 de mayo de 2010

Kradniar el licántropo.

Por: Rubén Ortiz.


Recuerdo aquel día en el que mis pesadillas eran cada vez mas comunes, la gente moría despedazada, asustada, suplicante, yo solo era la cámara de aquel infame homicida, que me torturaba con aquellas visiones de su despiadado oficio. Sin mas ni mas despertaba otra vez, desnudo, en medio de una llanura oculta por densos árboles, en medio de la nada, con un sol abrumador golpeándome en la cara, tal cual uno golpea la puerta cuando busca a alguien, entonces me levanté con un aire de resignación, un poco de ira y mucha incertidumbre…

…”Otra vez ese malnacido carnicero y sus torcidos festines nocturnos, me ha engañado otra vez, ese aquel, al que la gente teme gracias a sus pecados, ese que una vez hizo de mi carne el alimento de su alma, donde hoy mora y proclama libertad, el…. El liscano, el hombre lobo…


El Licántropo”

Confundido y lleno de vergüenza corro a buscar algo de vestir, pero el monte ofrece cuanta necesidad vital tenga a excepción de esa, entonces sin saber que hacer, con el temor de que alguien aparezca y me vea así me meto corriendo en el monte, sintiéndome como un aborigen que tal vez un día transitó por este mismo bosque.

Aborigen y sus Deidades

El otra vez, o sea yo, o sea, hijo de mis generosos y bondadosos dioses, que protegen mi vida, junto la de mi familia, junto la de mi tribu, mirando cada una de mis obras en honor a ellos y a su amor por mi, entre todos con sus formas animales veo que curiosamente aquel que debería ser un chacal, mas bien se ve un poco regordete, una mirada mas maliciosa, un porte mas imponente, pero es un tipo de chacal que jamás había visto, ¿Cómo lo hice?, y es el único que no recuerdo como lo tallé, sin prestar mas atención me dispongo a mi labor diaria de buscar alimento, junto a mis camaradas, sigilo, paciencia, precisión, es un juego bastante interesante, en el que se compite con la vida, y en medio de la selva, sombras van, sombras vienen, sin garantizarnos un éxito, seguimos buscando, hasta alejarnos lo suficiente de la aldea para responder a una ofensiva de alguna tribu enemiga, el hambre empieza a acosar al interior de nosotros, pero sin darle mucha importancia seguimos nuestra búsqueda “SHHHHHHHHH!!!!”…

…El mas mínimo ruido y ahí si no conseguimos nada, la bolsa de viandas hace un ligero ruido, si quiero victoria, debo despojarme de mis raciones, solo dejar mi cuerpo y sus extensiones, un miembro o extremidad mas que es mi lanza, escondemos muy bien la comida, puede ser incluso una trampa para conseguir éxito y nos alejamos de ella, buscando el la periferia de su escondite, de pronto!, un fara pasa veloz por entre nuestras piernas, sin pensarlo, de puro instinto, lo atrapo con mi lanza, pero tendríamos que esperar unos 5 o 6 mas para asegurar el alimento de todos. Sin éxito alguno pasa el tiempo y nada, escuchamos un ruido que proviene de nuestra comida escondida y con gestos de alegría nos volvemos hacia ella y sigilosamente nos aproximamos, es un chacal, bastante pequeño y delgado, no sirve por ser un animal sagrado y por no tener tanta carne, sin embrago debemos asumir que el se coma nuestras raciones como un acto de ofrenda a nuestros dioses, seguido de desenterrar nuestra olora comida se la lleva y acto seguido a este, nos ataca un hambre descomunal, quizás porque lo que teníamos para comer ya no lo tenemos, quizás porque ese animal va a comer y nosotros no, solo tenemos un fara para compartirlo con 10 familias, mientras mas buscamos damos con un valle lleno de un fruto muy extraño, nuestra suplicante barriga nos sugiere dicho fruto.

¿Pero habéis visto que fruto mas raro?, sabe raro, huele raro, se siente raro, entonces caímos en cuenta, estos frutos son de una tribu vecina, que los ha envenenado con el dios sapo para destruirnos, incluso producía una sensación muy fuerte como la que produce el olor del veneno de sapo cuando lo inhalamos. “Estamos perdidos, adiós a nuestro linaje”, uno de mis camaradas me escuchó y empezó a reírse, de tal forma que me daba miedo, parecía cuando el dios lluvia se reía, de pronto volteo y otro camarada empieza a pedirle perdón a una roca, cuando me doy cuenta aquel fara que maté se empieza a quejar como un anciano, dice que yo lo llevo incómodo, que le duelen las patas y que quiere beber nuestro jugo divino, regalo del maíz, para olvidar el dolor, así como los ancianos borrachos de la tribu. Sin importar yo solo lo escucho y dejo que el tiempo fluya como el gran río, me empiezo a perder de mi mismo hasta que la noche cae, siempre fue de nuestro temor y superstición estar en la noche en la selva. Sin importar cómo reaccioné y desperté de un confuso letargo a mis compañeros, y decidimos ir a casa con las manos vacías, caímos en cuenta que estábamos muy lejos del caserío y decidimos apresurar la marcha.

En nuestro retorno el bosque se hacía inmensamente infinito, estábamos al acecho y no encontrábamos una salida, cuando de pronto escuchábamos unas voces como de mujeres y hombres lamentándose, jamás había escuchado algo así, y en ese prolongado y sonoro AAAAAAAAHHHHH, sonaba otro seguido mas lejano como contestándole, con temor pensábamos que era la gente de la tribu que posiblemente habían sido atacados en nuestra ausencia y habían escapado al bosque, temerosos fuimos al encuentro con las voces, de pronto al aproximarnos sonaba un GRRRRRRRR, como cuando hierven las cañas de azúcar, de pronto en la inmensa oscuridad entre los árboles se ven parejas de luciérnagas fijas, como si nos estuviesen observando, cuando de pronto me pareció observar ese dios de mirada diabólica, saliendo de los árboles y atacándonos, salimos a correr, no podíamos entender por que los dioses nos hacían esto, éramos buenos guerreros, buenos esposos, buenos padres, buenos hermanos y siempre incluso ofrecíamos al primogénito de nuestros hijos en sacrificio para nuestros dioses, estos en cambio hoy nos atacan, mis camaradas empiezan a caer uno a uno, de pronto caigo y pierdo la razón, cuando despierto estoy en la aldea, recostado y al cuidado de mi esposa, no soporto mucho el dolor, estoy todo rasguñado y si mas me doy cuenta llevo un mordisco enorme en la cintura, la marca de los dientes es negra.


viernes, 7 de mayo de 2010

Análisis Fronterizos

Televisión, mediaciones y audiencias de frontera: espacios
Interculturales para la integración
por: Jenny Bustamante Newball. Universidad de Los Andes (Venezuela)

Desde los reflejos de las adyacencias del río Táchira, ese hilo de agua cada vez más exiguo entre el
Homónimo estado de Venezuela y el Departamento Norte de Santander de Colombia pareciera estar siempre en puertas del conflicto de dos de los tricolores bolivarianos que comparten una línea divisoria común superior a dos mil kilómetros.
“¿Hermanos? Sí, hermanos sí somos”, y además “veneramos la paz”, se declara sostenidamente en el
Tiempo desde la diplomacia de micrófonos, matizando los reclamos, los llamados de atención, la solicitud de explicaciones y las amenazas verde-oliva que se movilizan o instalan para marcar el territorio, los límites, las ¿fronteras?
Y nos preguntamos inicialmente por el término “fronteras” a propósito del objetivo del presente artículo:
Analizar cómo las audiencias de esa zona fronteriza interactúan con declaraciones de ese tipo, entre otras informaciones periodísticas sobre Venezuela y Colombia transmitidas por canales de televisión
Transnacional.
Nos preguntamos también por el término “fronteras” puesto en una balanza comercial cercana a los siete mil millones de dólares, más allá de los números, que tiene tras de sí la fuerza de antecedentes históricos sobre la integración entre Colombia y Venezuela. De manera muy bien documentada, por ejemplo, la excelente obra de Muñoz (1985) recrea un estado Táchira decimonono donde el mayor número de extranjeros era de origen colombiano, a lo que se suman los matrimonios entre tachirenses y santandereanos; los maestros, periodistas y profesionales colombianos sobresalientes en actividades culturales, educativas y científicas en los principales pueblos del Táchira; las contribuciones de los peones del Departamento Norte de Santander en las más importantes plantaciones del mencionado estado fronterizo venezolano; el contrabando ilícito de los campesinos tachirenses de sus productos al vender sus cosechas en Cúcuta, capital del departamento norte santandereano, y comprar allí mercancía importada para llevar a sus familias y sacar doble provecho del viaje; y la fuga de reclutas en el Táchira y su asilo temporal en Colombia para evitar el servicio militar, entre otros pintorescos episodios.
Tan antiguos como esos registros históricos sobre integración han sido los acuerdos en desacuerdo, que emergen de la lógica espasmódica y conveniente que justifica la ambición de nuestro vecino, quien, analizado desde ese plano, es tan hermano como enemigo, o la ambición nuestra, vista desde allá. Esa dialéctica se resiste a hundirse como una boya en el mar que, siguiendo el principio físico de Arquímedes, aunque se presione con fuerza lo único que podemos lograr es la tardanza en su retorno a la superficie.
Sin embargo, repetimos, nos repetimos, les repetimos y nos repiten: somos hermanos y queremos la paz.
Somos hijos del mismo Libertador que nació aquí y murió allá, o viceversa. Y quizá debemos dejar claro que con viceversa nos referimos al aquí que también es allá. Sobre ello, valdría la pena recordar que, en los prolegómenos de su muerte, Simón Bolívar escribió una carta fechada en Santa Marta, donde clama por la unión y, en congruencia con el espacio geopolítico de la época, se dirige a los colombianos, sin distinción nacionalista entre quienes serían los “colombo-venezolanos” y los “colombianos propiamente dichos”.
Pero mientras ese clamor bolivariano por la unión es incluido en los capítulos de los libros que desde el sistema educativo venezolano forman a nuestros jóvenes en historia, cuando a estos mismos jóvenes les corresponde estudiar la geografía de Venezuela la hermandad binacional queda en entredicho en los siempre presentes capítulos sobre diferendos limítrofes, esos acuerdos en permanente desacuerdo producto de las ambiciones del vecino, que son ellos pero que también somos nosotros.
Al respecto, nos parece muy elocuente una extensa nota al pie de página que incluye Polo Acuña (2005) al referirse a algunos trabajos sobre las áreas terrestres, marinas y submarinas en disputa, entendiendo en ese caso por frontera la tradicional concepción de línea divisoria entre dos países con miras a su defensa y soberanía. Polo Acuña elaboró una lista que incluye varios títulos sobre el tema, dos de los cuales ilustran lo que estamos intentando esbozar: el primero, Las verdades que se pretenden ocultar sobre los límites del mar, Golfo y Guajira venezolanos; y el segundo título, especialmente pintoresco, El Golfo de Venezuela. Análisis histórico-crítico de tres tesis para que Colombia no posea áreas marinas ni submarinas en la costa guajira entre Castilletes y Punta Espada (Brady y Sureda Delgado, respectivamente, en Polo Acuña, 2005: vi-vii).

Recientemente, mientras la madrugada se destintaba, el moderador de un programa televisivo de noticias leía el titular: “Colombia debe asumir responsabilidad en conflicto interno”, atribuida al Canciller venezolano a propósito de la nota de condolencia emitida por el gobierno colombiano luego del fatal vuelo de un helicóptero militar por un área del estado fronterizo tachirense. La declaración era el eslabón de una cadena de informaciones que circularon en los días previos que daba cuenta de una solicitud que el presidente Uribe le hacía al presidente Chávez y la respuesta de este último. Esta cadena de informaciones es una muestra de la tensa calma que caracteriza nuestra hermandad e integración, ambas bajo la hipótesis permanente del conflicto. Ese es el tipo de información que vemos y escuchamos frecuentemente a través de la televisión que hoy, en su faceta transnacional, no es una sino muchas gracias al modelo multitemático (Cebrián Herreros, 2001, 2004) que nos permite recibir a través de los sistemas satelital y de cable señales provenientes de diversas partes del mundo y, en consecuencia, visiones, tendencias, intereses, tratamientos y representaciones desde distintos orígenes, paralelamente generadores y productos de imaginarios.
Sobre los imaginarios desde lo cotidiano, Guitán (2001: 91) apunta que no se puede evitar acudir a la experiencia vivida y entramar y diluir el juego entre pensar e imaginar. En sus propias palabras: “Los sujetos sociales recurren al banco de imágenes posibles en el horizonte mental de su época para construir su paisaje urbano, es decir, recurren a sus imaginarios habitables en la cotidianidad colectiva para construir representaciones […]”. A partir de esta idea de Guitán, nos planteamos el ejercicio de trasladar la perspectiva de reflexión por ella propuesta con respecto a lo urbano, hacia el escenario de la zona fronteriza entre el estado Táchira (Venezuela) y el Departamento Norte de Santander (Colombia), y nos encaminamos hacia la investigación de las lecturas de la diplomacia de micrófonos desde esa zona. Así, nos preguntamos: ¿qué ocurre en el tránsito, entendido como mediación, desde el banco de imágenes posibles para construir y deconstruir un discurso diplomático o televisivo sobre integración, pasando por las representaciones de las zonas fronterizas construidas desde la televisión de aquí y de allá, y culminando en los recorridos, las prácticas culturales y los saberes de los sujetos sociales, es decir, de ellos que somos nosotros, que pertenecen a esa zona?
La búsqueda de lecturas desde ese tránsito nos llevó a indagar acerca de las principales mediaciones que intervienen en la interacción de las audiencias televisivas, cuyas historias de vida transcurren en esa zona fronteriza. Para explorar el tema de nuestro interés efectuamos un estudio de campo, diseñado sobre la base de la organización de grupos de discusión compuestos por muestras intencionales de informantes de ambos géneros, residentes en la zona fronteriza señalada, específicamente en Rubio y San Antonio del Táchira. Para el estudio de los procesos de recepción televisiva de los programas informativos tomamos como referente teórico principal el modelo de las múltiples mediaciones de Guillermo Orozco Gómez (1996).
Desde la complejidad simbólica que implica ese tránsito de nuestro interés, nos ubicamos también desde la interculturalidad. Y nos percatamos de ello al reflexionar sobre la redundancia que Miquel Rodrigo Alsina (2000) observa cuando afirma: “[…] hablar de relación intercultural es una redundancia, quizás necesaria, porque la interculturalidad implica, por definición, interacción”.
Si las mediaciones (Orozco Gómez), al igual que la interculturalidad (Rodrigo Alsina), implican interacción para, en el primer caso, apropiarse, rechazar, negociar o resemantizar el significado dominante del mensaje televisivo y, en el segundo, negociar para evitar la confrontación, moderar o rehuir el etnocentrismo y establecer una relación cultural horizontal con la integración como una de sus variables, sospechamos entonces del texto televisivo como espacio para la búsqueda en la zona fronteriza mencionada de una integración simbólica, coadyuvante o coexistente con la integración cotidiana. En ese contexto es aplicable el sentido amplio del término interculturalidad según Mato (2007), quien advierte que más allá del reconocimiento y el respeto mutuo entre grupos humanos culturalmente diversos debe incluirse bajo ese “[…] concepto todo tipo de experiencias humanas caracterizadas por la importancia de dinámicas de relación entre grupos humanos que se perciben mutuamente como culturalmente diversos […]”.
Con respecto a la diversidad, consideramos oportuno recordar que la oferta televisiva puede coadyuvar a la integración local, regional o nacional, tal como ocurrió en Brasil mediante las noticias de Globo, un caso latinoamericano emblemático muy bien descrito por Sinclair (2000: 103): […] en Brasil, el Estado ha explotado la televisión para la construcción de una cultura nacional. En el caso brasileño, la televisión tuvo un papel muy importante en la construcción de la nación a través de la imagen de los militares y su visión de la modernización […]. Antes de la llegada del primer servicio de noticias nacional de Globo, Brasil fue siempre un “archipiélago cultural” sin sentimiento nacionalista, según José Marques de Melo […] Así, en Brasil, como en el resto del continente, la televisión jugó un papel fundamental en la unificación de la nación, o como lo formula Martín-Barbero, primero, los medios crearon un pueblo, y luego el pueblo se convirtió en una nación.

En el caso de la zona fronteriza de nuestro interés, la posibilidad de interculturalidad como consecuencia de espacios comunicativos generados a partir del texto televisivo no la entendemos, obviamente, como producto de una acción política deliberada, sino como una consecuencia de múltiples factores: un factor sociocultural y económico, producto de nexos sociales, culturales y comerciales, tal como lo señalamos en los primeros párrafos de este trabajo; un factor geográfico, marcado por la vecindad o proximidad geográfica entre el estado Táchira y el Departamento Norte de Santander; y un factor político-histórico verificado por tesis como el aislamiento regional de los centros de poder venezolanos (Muñoz, 1985), que coincide, grosso modo, con una de las observaciones de Rausch (2003: 254-255): en general, las zonas fronterizas de Colombia tienen en común que se aplazó su integración al resto de la nación y, en consecuencia, fueron otras interacciones las que determinaron la formación de una sociedad y una cultura fronterizas.

Televisión e interculturalidad: de la alteridad a la identidad

Desde la óptica que hemos planteado hasta el momento, hemos aludido a una de las categorías derivadas del estudio de campo mencionado. Hemos denominado esta categoría televisión e interculturalidad: de la alteridad a la identidad. Entendemos por identidad el envés de la alteridad y, por tanto, compartimos la concepción planteada por Rodrigo Alsina (2003) de la identidad como una construcción cultural fruto de la interacción social y producto de la comparación y la diferenciación entre el yo y el nosotros.
Desde sus lecturas por las audiencias de frontera, la información en la televisión multitemática/transnacional genera un valioso espacio de comunicación intercultural que permite el conocimiento, el reconocimiento y la comprensión del nosotros desde las representaciones construidas por los otros. A través de las televidencias (Orozco Gómez, 1996) nos aproximamos entonces al recorrido de la alteridad a la identidad.
En atención a las limitaciones del espacio aquí disponible, de las transcripciones de las entrevistas grupales seleccionamos como muestra dos de los fragmentos que consideramos más ilustrativos: En sí el que más me gusta ver es… [Uno de los canales de televisión regional tachirense]… porque me gusta informarme lo que tiene que ver con el Estado […]. Pero en sí realmente también vemos las noticias de… [un canal de televisión nacional colombiano] porque ese […] también informa todo lo que tiene que ver con la frontera. […] en… [uno de los canales de televisión regional tachirense] usted consigue muchas noticias que tienen que ver con la región, con el estado. El noticiero de Colombia me gusta porque pasan mucho de Cúcuta, mucho de la frontera que… [el mismo canal de televisión regional tachirense mencionado anteriormente] no pasa.
Así, desde los itinerarios de las audiencias, los programas informativos televisivos de aquí están
atravesados por los de allá, situación que plantea una doble lectura que da cuenta, aparte de una peculiar selectividad, de la naturaleza activa de las audiencias en esa zona fronteriza y de la complementariedad entre las ofertas informativas en materia de exposición e interpretación.

La metáfora del caleidoscopio: audiencias y televisión transnacional

En el intento de aproximarnos a la televisión multitemática/transnacional como generadora de espacios de comunicación intercultural desde las mediaciones, pudimos percibir claramente en el análisis de los resultados de nuestros grupos de discusión el cumplimiento de tres de las cinco condiciones que según Ellul (en Rodrigo Alsina, 2003) determinan la existencia de una comunicación intercultural: el reconocimiento recíproco, la aceptación y “la no monopolización de los medios de comunicación”. Las dos primeras se ilustran también en los fragmentos antes incluidos, recortados de los testimonios de las audiencias que entrevistamos. La última requiere de dos observaciones: primero, la existencia de esa condición como producto espontáneo del desarrollo del modelo multitemático de televisión; segundo, la consideración conceptual de la información televisiva como relato, como reflejo y no reproducción de la realidad, lo que convierte a la televisión multitemática/transnacional desde sus lecturas en una suerte de caleidoscopio que, a partir de un prisma formado por espejos o construcciones de la realidad, genera espacios múltiples para la interculturalidad, espacios incluso impredecibles, dinámicos o tan incognoscibles como los sujetos sociales, tiempos y espacios a los cuales ha fascinado y continuará fascinando este invento que está muy próximo a cumplir tres siglos. Y pensamos en la metáfora del caleidoscopio cuando recordamos algunas frases escritas por Izmailov a propósito de la llegada de este invento a Rusia, en 1816, dos años después de su invención: “Ni poesía ni prosa puede describir todo lo que el caleidoscopio nos muestra”, “Y en cuanto la mano muevo, mis ojos ven algo nuevo”.
Así, con la metáfora del caleidoscopio queremos expresar la constatación mediante nuestra investigación de:
(a) Las múltiples mediaciones que intervienen en una lectura activa de la diplomacia de micrófonos entre Venezuela y Colombia.
(b) La integración como variable de la comunicación intercultural, específicamente, la televisión multitemática/transnacional como generadora de espacios para la construcción de la identidad desde la alteridad.
La preeminencia de los factores socioculturales, político-históricos y económicos que intervinieron y dejaron su huella en los procesos de recepción de las audiencias entrevistadas con respecto a la información proveniente de la televisión multitemática/transnacional hicieron ostensibles esas mediaciones múltiples.
Estas casi se tupen a través de la dinámica que se vive en la zona fronteriza colombo-venezolana entre el estado Táchira y el Departamento Norte de Santander, superponiendo la integración cotidiana de larga data a la naturaleza del discurso mediático, que bordea peligrosamente los márgenes de la tolerancia políticomilitar, hasta el punto que las audiencias acceden e interactúan con esa información desde los espacios comunicativos generados en la televisión no solo de/por nosotros, sino también de/por los otros, por nuestros hermanos de allá.
Por último, volvemos a nuestras líneas iniciales y nos preguntamos nuevamente: “¿Hermanos?” Y respondemos ahora: sí, los colombianos y los venezolanos sí somos hermanos desde la integración como variable de la comunicación intercultural producida en/a partir del espacio que plantean la televisión multitemática y las mediaciones que intervienen en las lecturas activas de los textos televisivos informativos binacionales por parte de las audiencias de esa zona fronteriza colombo-venezolana tan compleja como particular.

miércoles, 5 de mayo de 2010

PRETEXTO



EDUCACIÓN Y RELIGIÓN: UN MATRIMONIO POR CONVENIENCIA

Por: Licenciado Andres Arenas.


Mientras que esta cerveza recorre mi garganta y se deposita en mi estómago pensaré que decir en este ensayo; o tendré que esperar a que haga su efecto prometido de inducirme en un paraíso mental de modo que logre desconectarme de la realidad, aquella que se nos muestra en un contexto arreglado y maquinado para hacer de nosotros elementos necesarios para mover el sistema; ese sistema que nos toma en cuenta solo cuando necesita que lo alimentemos, alimento que se da en votos y dinero, y que se nos retribuye en obras, que a la larga son simples cortinas de humo, y en basura espiritual concedida caritativamente por uno de los grandes errores de la historia: la religión. Ahora daré el curso merecido al ensayo y me enfocaré en el tema principal: mi práctica “pedagógica”; no fue el mundo maravilloso que nos pinta la pedagogía del abrazo, pero aprendí algo muy importante que será de vital importancia en mi carrera como docente, la educación es para hacer grandes a las personas y también sirve para controlar a los seres humanos; todo depende de cómo se use esta herramienta y del enfoque que se le asigne.
El conocimiento siempre ha representado ser un arma de doble filo, nos sirve para comprender el contexto, y de maneras creativas cambiarlo dependiendo de cuales sean nuestras necesidades; pero también es efectivo para destruir lo que se nos cruce en la conquista de nuevos mundos. Pero tratemos de verlo de manera que también nos libera de la constante opresión de los tiranos, todo subyace en que las revoluciones se gestan en la necesidad de conocimiento, puesto que la debilidad se mantiene con la ignorancia, no en vano al cristianismo le ha encantado mantener analfabetos a sus fieles para que estos crean que leyendo la biblia se salvarán de los tormentos del infierno y de Satanás; este mercado de almas ofrece una variedad de servicios; por un lado tenemos a Lucifer, le da a las personas lo que la iglesia ha disfrutado por varios siglos: poder, dinero y sexo; en cambio las anacrónicas creencias le ofrecen al público: humillación, pobreza, sangre y tener el cerebro adormecido para no pensar, ya que pensar es pecado, al igual que cuestionar y todo lo que se haga bajo las facultades de la inteligencia.
Pero muchos dirán que las “misiones” católicas trajeron la educación a Colombia, es cierto, puesto que los primeros colegios fueron fundados por comunidades de sacerdotes y monjas; también pretenderán que les demos las gracias por enseñar lo que les convenía, ya que estos no introdujeron los escritores de la ilustración francesa, pues estaban prohibidos en el índice del santo tribunal, al igual que todo lo que valía la pena enseñar. Aunque acepto el hecho de que ellos iniciaron la educación, como también se acepta el hecho de que bajo el gobierno de Hittler se lograron grandes avances en la medicina, puesto que a los nazis no le producían náuseas cercenar una persona mientras estuviera con vida, quiero cuestionar que la educación aún se guarda conservadora a los cambios que requiere el mundo actual; todavía se lesiona indirectamente la personalidad de los jóvenes, para que luego nos preguntemos, ¿por qué se muestran indiferentes?, aún se hacen prohibiciones absurdas referentes a los peinados y accesorios de uso común, que sirven para identificarse con un estilo, con una cultura, y en algunos casos con una ideología; la religión le causó un daño severo a la educación, ya que la usa para su propio beneficio: adoctrinar a sus sirvientes.
Como profesor estoy de acuerdo en que la educación es para liberar al individuo, ofrecerle las herramientas reales de su salvación, permitir que se abran las ventanas verdaderas del conocimiento; pero a mi alrededor me doy cuenta de que estamos siendo usados como unos obreros más del sistema, nos ultrajan queriendo que nos sometamos a leyes irrisorias, con el sentido pleno de dar un buen ejemplo a los demás porque somos maestros; se nos limita pensar, se nos limita cuestionar, síntoma parecido por el cual los herejes eran quemados en la santa inquisición, ese es el regalo que nos dio la religión en la educación; ese regalo lo disfrutamos bajo la suposición de que la educación es laica, pero que aún se orienta bajo doctrinas enfermizas de la fé que moverá montañas, que pensándolo bien, los pobres con mucha fé mueven las montañas donde viven y provocan los deslizamientos. La adecuada educación se logrará el día en que se divorcien la religión y los colegios, porque siempre es probable que los matrimonios por conveniencia terminen muy mal.
Durante siglos, las arcas estatales han sido saqueadas por varias especies de corruptos, entre los que encontramos: la justicia seglar y la justicia divina; dependen de su subsistencia mutua para poder sobrevivir y no terminar siendo aplastados por su enemigo común: el liberalismo, cabe aclarar que algunos se disfrazan de liberales para saquear a sus anchas el erario; no obstante, y después de evitarlo por mucho tiempo, los “servidores” de Dios en la tierra se valieron de la educación para camuflar la introducción de sus ideas, antes lo hacían por medio de homicidios en masa, como ejemplo las cruzadas y lo que ahora llaman evangelización, para estos empresarios de la conciencia se les volvió mas útil “educar” al pueblo luego de habérselo prohibido por muchos siglos; todavía está la materia de religión en el currículo de las instituciones públicas, y aún se hacen misas en honor a la virgen de la ternura o algo así; se hace homenaje a los “santos” evangelizadores que llegaron a América, pero no se cuenta la verdad, y es que nuestros antepasados indígenas fueron obligados a creer, asesinándolos, humillándolos, violándolos bajo el nombre de Dios y con la falsa promesa de una salvación efímera que naufraga en los mares de la “divina ignorancia”.
Esta es la apreciación más sincera de mi práctica integral, una crítica del por qué seguimos sometidos a un sistema que quiere que seamos esclavos del señor, solo para seguir llenando las cuentas del Vaticano, o en el caso de los evangélicos, seguir llenando los bolsillos de su pastor, y sabemos que los pastores son los que conducen a las ovejas a donde él cree conveniente, las cuida, las alimenta y estas a su vez deben darle lana (sinónimo de dinero en México); la civilización continuará su rumbo, y se seguirán impartiendo las bellas reflexiones puritanas antes de cada clase, se seguirán contando en las escuelas las aventuras de los misioneros para llevar el mensaje divino a los siervos de Cristo, ocultando la espada con que mutilaron los sueños de nuestra cultura.
La educación se ve inmersa a seguir en el oscurantismo sin permitirse tomar un respiro para reflexionar de manera coherente y ser libre, por lo menos que podamos ofrecerles a nuestros estudiantes una educación verdadera, que no seamos nosotros los maestros quienes sumerjamos a nuestros alumnos a buscar respuestas inconclusas en la religión, si no, que estas sean encontradas en las ciencias, sin prejuicios sociales ni raciales; no dejemos que nuestros estudiantes sean objeto de juicios fascistas impuestos por las sagrada escritura y sus lineamientos ortodoxos, causantes del derramamiento de la sangre de miles de libre pensadores, cuyo pecado mortal fue el de cuestionar el santo sistema.
El lector se preguntará, ¿qué tiene que ver la educación con la religión?, trataré de resolver su pregunta; como ya lo dije anteriormente la educación es para liberar a las personas; a través de la historia el cristianismo ha tenido un lugar importante en el pedestal del poder, porque los gobernantes han usado a esta con fines de mantener subyugado al pueblo con miedos estúpidos, y a pesar de que ahora somos más modernos, aún sigue teniendo mucha importancia, por lo menos en este país la opinión de la iglesia católica es muy importante, y es tomada en cuenta en decisiones vitales referentes a la situación de orden; como tampoco ha perdido su espacio en la educación, de la cual hemos heredado esa constante búsqueda de uniformidad en los pensamientos juveniles, aunque soy partidario de la disciplina, no por razones militaristas, más bien a razón de que contribuye al buen desenvolvimiento de la clase, permitiendo una agradable enseñanza; pero bien, cuando mezclamos el mito de Dios en la educación contribuimos a seguir alimentando el sistema doctrinario de gobierno-cristianismo, y a que estos continúen succionando como sanguijuelas lo poco que nos queda.
Creo que esa cerveza ya afectó mis neuronas y quiere que vomite mis más crudas opiniones, así como la educación pretende vomitar la inocencia del pueblo, torturado por los fieles esclavos de la iglesia, que creyeron ocultarlo todo con su rérum novarum, y sus concilios ecuménicos, y mientras nosotros los profesores nos sentamos a observar el genocidio mental como el perfecto público de un coliseo romano.


sábado, 1 de agosto de 2009

PRETEXTO l




Editar una revista no es un proyecto fácil, mucho menos cuando no se vive de ello, y además se estudia y trabaja. Realizamos la primera edición en abril y prometimos la segunda en julio, sin embargo, por estos motivos y otros que se salen de nuestras manos, la segunda edición aún no sale, lo que si podemos decir es que ya está lista. Solo faltan algunos tramites de impresión, y mientras esto sucede les damos un PRETEXTO, como para no perder nuestro hilo, así que esperamos se mantengan a la expectativa porque muy pronto vendrá la segunda edición de nuestro INCONSCIENTE COLECTIVO, que ustedes podrán tener a la mano en un lanzamiento con una propuesta cultural muy interesante.

No se desconecten.

Gracias.

jueves, 7 de mayo de 2009

Convocatoria abierta para participar en la edición Nº2 del Inconsciente


El Inconsciente invita a todos los interesados en expresarse de forma libre con derivacion literaria a que nos escriban a nuestro correo: incolectivoufps@gmail.com
Ensayos, articulos cientificos, articulos historicos entrevistas,cuentos, poemas, criticas literarias todo en cuanto lo inquiete y pueda fortalecer la cultura local.
El escrito debe llevar el nombre propio y en el caso de poesia o cuento, el alter ego y su quehacer, sino hace nada tampoco importa.
-Fecha de cierre: 30 de mayo de 2009

Lanzamiento de la edición Nº1 de nuestra revista cultural INCONSCIENTE COLECTIVO














video

Fotografia: Carlos Buendia
El 21 de abril tuvo lugar en las instalaciones de la Universidad Francisco de Paula Santander
el lanzamiento oficial del proyecto cultural dirigido por los estudiantes de la Facultad de Educación Artes y Humanidades, con una presentación artística desde Cuba a cargo del Estudio Teatral de Santa Clara; donde los asistentes al evento obtuvieron la primera edición del inconsciente.

En esta realización presentamos la obra “Historias Con Mascaras” por la maestra Roxana Pineda.
¿De dónde vienen y cómo es el sonido de su voz? ¿Qué misterio las hace afianzarse en el espacio vacío para retar al público esperando una caricia, un guiño de ojo, un apretón de mano? Máscaras habitadas o sin pasado ni futuro; máscaras negras, soñadoras, hirientes, sarcásticas.
Recuerdos de la infancia, el juego que regresa y sin miramientos me permite disfrutar, perderme en el traspatio de estas señales invisibles tras las cuales persigo la intensidad y el gusto de contar historias. Máscaras que retozan, agreden y sueñan; máscaras que bailan, cantan y animan por un tiempo minúsculo la vida cotidiana del actor. Máscaras con las que quiero esbozar una sonrisa sin renunciar a la angustia que siempre me acompaña.
Y tentar a ese que siempre tengo delante, tentarlo para ver qué responde. Historias
con Máscaras cuya señal, invisible, como creen los mayas, es más cara que la cara
visible. Y un tributo al actor, al arte de su oficio, al empeño de batallar para ganar la alegría y la atención del espectador que puede, con un solo gesto, sentenciarlo a
muerte.

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